GLOBALIZACION
Y TECNOLOGIA
La globalización es un proceso económico, tecnológico, social y cultural a gran escala, que consiste en la creciente comunicación e interdependencia entre los distintos países del mundo unificando sus mercados, sociedades y culturas, a través
de una serie de transformaciones sociales, económicas y políticas que les dan
un carácter global. La globalización es a menudo identificada como un proceso dinámico producido principalmente por las sociedades que viven bajo el capitalismo democrático o la democracia liberal y que han abierto sus puertas a la revolución informática, plegando a un nivel considerable de liberalización y democratización en su cultura política, en su ordenamiento jurídico y
económico nacional, y en sus relaciones internacionales.[1]
Lionel Robbins define la
economía como la ciencia que estudia "la satisfacción de las necesidades
humanas mediante bienes". Sin embargo, otros como Friedrich Engels afirma
que la economía es aquella que estudia las leyes relacionadas con la
"producción, distribución, circulación y consumo de los bienes
materiales".
Ciertamente, los miembros de una sociedad consumen bienes y servicios para subsistir, pero es importante que éstos sepan cómo deben administrarse estas variables para no caer en la escasez. Precisamente este es uno de los objetivos de la economía, dar las herramientas necesarias para saber cómo optimizar y manejar situaciones como éstas.
Ciertamente, los miembros de una sociedad consumen bienes y servicios para subsistir, pero es importante que éstos sepan cómo deben administrarse estas variables para no caer en la escasez. Precisamente este es uno de los objetivos de la economía, dar las herramientas necesarias para saber cómo optimizar y manejar situaciones como éstas.
La primera “doctrina
económica” que pretendió el estudio del Comercio internacional, fue el
mercantilismo. El Mercantilismo, que prevaleció en Europa durante los siglos
XVI, XVII y XVIII, promulgaba que el Estado debía ejercer un férreo control
sobre la industria y el comercio para aumentar el poder de las naciones al
lograr que las exportaciones superen el valor de las importaciones.
Los planteamientos
mercantilistas sobre política económica se fueron desarrollando con la
aparición de modernas naciones Estado; se había intentado suprimir las barreras
internas al comercio establecidas en la Edad Media, que permitían cobrar
tributo a los bienes con la imposición de aranceles o tarifas en cada ciudad o
cada río que atravesaban. Se fomentó el crecimiento de las industrias porque
permitían a los gobiernos obtener ingresos mediante el cobro de impuestos que a
su vez le permitían costear los gastos militares. Asimismo la explotación de
las colonias era un método considerado legítimo para obtener metales preciosos
y materias primas para sus industrias.
Aunque es a partir del
siglo XVI cuando aparecen las primeras teorías económicas que dan forma a la
doctrina mercantilista, no es hasta fines del siglo XVII cuando toma cuerpo de
doctrina económica el mercantilismo entendido como enriquecimiento de las
naciones mediante acumulación de metales preciosos.
Estas teorías sin embargo se vieron desplazadas con la
aparición de una nueva vertiente del pensamiento económico encabezado por Adam
Smith y quienes promulgaban la liberación del comercio por parte del Estado. La
similitud entre ambas propuestas se encuentra en situar el Comercio
internacional como el propulsor del desarrollo económico de las naciones, la
diferencia de opinión en cuanto al nivel de intervención del Estado.
Adams Smith nació el 5 de junio de
1723 en Kirkcaldy, Escocia. A los catorce años entró en la Universidad de
Glasgow. En 1740 ganó una beca para Oxford, pasando los años siguientes en el
Balliol College. En 1748 fue profesor ayudante de Retórica y Literatura en
Edimburgo. Conoce a el filósofo escocés David
Hume, del que fue amigo
hasta la muerte de éste en 1776, y que influyó mucho sobre las teorías
económicas y éticas de Smith. Fue catedrático de Lógica en 1751 y de Filosofía
Moral en 1752 en la Universidad de Glasgow. Más tarde expuso sus enseñanzas en
una de sus obras más conocidas, Teoría de los sentimientos morales (1759). En
1763 abandona la enseñanza universitaria para convertirse en tutor de Henry
Scott, tercer duque de Buccleuch, con quien viaja durante 18 meses por Francia
y Suiza. Durante el viaje conoció a los principales fisiócratas franceses, que
defendían una doctrina económica y política basada en la primacía de la ley
natural, la riqueza y el orden. De 1766 a 1776 residió en Kirkcaldy donde
escribió Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las
naciones (1776), que es el punto de partida de la historia de la economía como
ciencia independiente de la política. Se lo denominó el padre de la economía
política. Fue nombrado director de aduanas en Edimburgo en 1778, puesto que
desempeñó hasta su muerte el 17 de julio de 1790.[2]
Esta ola actual de globalización ha
adquirido un gran impulso debido a las políticas que han abierto las economías
internas e internacional. Durante los años de la Segunda Guerra Mundial, y
especialmente durante las últimas dos décadas, muchos gobiernos han adoptado
sistemas económicos de libre mercado, lo cual ha aumentado ampliamente su
propio potencial productivo y creado nuevas oportunidades para el comercio y la
inversión en el plano internacional. Los gobiernos también han negociado
dramáticas reducciones de las barreras comerciales y han suscrito acuerdos
internacionales para promover el comercio de bienes, servicios e inversión.
Para sacarle partido a las nuevas oportunidades en los mercados extranjeros,
las corporaciones han construido fábricas en el exterior y establecido acuerdos
de producción y comercialización con sus socios extranjeros. Por lo tanto, una
característica decisiva de la globalización es una estructura industrial y
comercial financiera en el ámbito internacional.
La tecnología ha sido el otro
aspecto fundamental que ha impulsado la globalización. Los avances alcanzados
especialmente en el campo de las tecnologías de información han transformado
considerablemente la actividad económica. Las tecnologías de información le han
ofrecido a todo tipo de actores económicos individuales, consumidores,
inversionistas y comercios. Nuevas y valiosas herramientas para identificar y
materializar oportunidades económicas, lo cual incluye análisis más rápidos y
mejor documentados sobre las tendencias económicas en todo el mundo, una
transferencia más fácil de bienes y la colaboración con socios distantes.
No obstante, la globalización es muy
controversial. Sus partidarios sostienen que la misma permite a los países
pobres y sus ciudadanos desarrollarse económicamente y mejorar sus niveles de
vida. Por su parte, sus oponentes argumentan que el establecimiento de un
mercado libre internacional sin restricciones ha beneficiado a las
corporaciones multinacionales del mundo occidental, a expensas de las empresas
y las culturas locales, y de la gente común. Por lo tanto, la resistencia ante
la globalización ha cobrado vida tanto a nivel popular como en el ámbito
gubernamental, a medida que la gente y los gobiernos intentan controlar el
movimiento de capital, trabajo, bienes e ideas que constituyen la actual
globalización.
Para lograr un equilibrio adecuado
entre los costos y los beneficios asociados con la globalización, los
ciudadanos de todas las naciones deben comprender la forma en que la misma
funciona y las opciones de políticas con las que cuentan tanto ellos como sus
sociedades.
En cuanto a la globalización y la
tecnología su cara positiva es que al ser más sofisticadas hacen que sean más
eficientes los procesos de comunicación entre los seres humanos, una persona
puede ubicar a otra u otras que se encuentran a kilómetros de distancia, en
tiempos distintos pero se pueden conectar ya sea por vía telefónica, Iphone,
Internet, etc en un mismo instante, los transportes cada vez son más sofisticados y existe mayor conexión
física en menor tiempo; es como si se superaran las leyes de la relatividad,
hay un mismo punto en el espacio tiempo en el que coinciden sin importar que en
Europa sean las 7:00 de la mañana y en América sean las 12:00 de la media
noche. Es posible saber los acontecimientos políticos, sociales, económicos,
catástrofes, competencias, espectáculos, asuntos familiares, etc. de las
diferentes naciones en tiempo real para cada uno de los implicados.
En un mundo cada vez más globalizado
las nuevas tecnologías permiten que hayan más oportunidades de negocios, de posicionamiento de los diferentes servicios y productos que ofrecen
tanto personas naturales como públicas permitiendo que estas tengan un número
de oportunidades mayores para poder mejorar sus economías y las relaciones
interpersonales, se enriquece la gama de posibilidades para que las empresas,
asociaciones, entidades, grupos o personas individuales se den a conocer y
conozcan a su vez entidades o personas que convierten su entorno más
interesante.
La parte negativa es que cada vez se pierde más el
derecho a la privacidad, porque cualquier individuo que sepa utilizar las
herramientas que brindan las nuevas tecnologías puede usurpar y manipular la privacidad
de las personas y las entidades, tenemos el caso de grupos de delincuencia
organizada que se aprovechan de estos medios para llegar a incautos, o a
complejos sistemas de informática, es así como ocurren mayor número de estafas,
acosos, explotación infantil, trata de blancas, masacres, asesinatos colectivos.
El progreso del ser humano se debe equiparar porque vemos
cómo cada vez son más sofisticadas las altas tecnologías, pero aún el ser
humano tiene decadencia moral, intelectual y social. Siguen los abusos del
pasado, la competencia desleal, las guerras, las injusticias, la trampa para
conseguir el poder y mantenerlo. Hemos superado las pestes, los virus, se ha
aumentado la media de vida pero el ser humano sigue esclavo en el pasado y en
el presente de las ansias por el poder, por usurpar, atesorar, excluir y
violentar.
Estas herramientas humanas deben mejorar la calidad de
vida de nuestra especie en todos los sentidos y permitirnos un futuro de
progreso no solo tecnológico sino para tener una mejor comunidad humana en
todos sus aspectos.